viernes, 4 de julio de 2008

De Instrumentis Aedificorum


Rabano Mauro


Continuando con la publicación de textos medievales relacionados a la masonería cristiana primitiva, tenemos el agrado de presentar a la consideración de nuestros lectores un texto inédito en español, esencial para la comprensión de la relación entre las alegorías benedictinas en torno al arte de la construcción y el simbolismo masónico. Se trata de una obra del abad de Fulda y Arzobispo de Maguncia Rabano Mauro (Siglo IX), discípulo de Alcuino de York y sucesor de la tradición iniciada por Beda el Venerable, relacionada con la simbología de los instrumentos de la construcción.


La traducción corresponde al Lic. Jorge Sanguinetti, quien recientemente publicara "Masonería y Espiritualidad" (Editorial Kier, Buenos Aires, 2007). Una semblanza completa sobre Rabano Mauro -que puede consultarse completa en "La Masonería y sus Orígenes Cristianos" (Callaey, Eduardo; Editorial Kier, Buenos Aires, 2006), será publicada próximamente en este mismo blog.



De Instrumentis Aedificorum
De las herramientas de edificar




Las PAREDES han de elevarse siguiendo las normas y con ajuste a la plomada.Hay una Norma, - es voz de origen griego – sin la cual nada bueno puede hacerse, que se compone de tres reglas de tal forma que sean dos.Que un triángulo de base doble tenga dos semibases de diez pulgadas definidas de igual longitud que se unan al ángulo superior de tal manera que formen un triángulo y será la norma.REGLA se llama así porque es recta como una reglita [rectula] y no tiene obstáculo.

A la PLOMADA se la llama perpendicular porque siempre pende: por tanto si en las construcciones no se hicieran todas las cosas con plomada y con regla precisa, todo sería falso, de tal forma que unas cosas quedarían torcidas otras yacentes, algunas inclinadas, otras revueltas, y consecuentemente se arruinaría todo lo que así fue mal edificado.

Es menester comprender la razón ecuánime que implican la regla y la plomada, de modo que todos nuestros trabajos, en conformidad con la enseñanza de las santas escrituras y con la regla de la recta fe, los hagamos a la plomada de la sana doctrina y conforme a lo que enseñan los preceptos divinos. Así nuestras obras serán útiles a nuestra salud; de lo contrario quien trabaje de otra manera perderá su labor porque si el señor no edificara la casa en vano trabajarían los que la edifican.

El nombre de la TRULLA viene de que puja y repuja [trudit et detrudit], es decir afirma las piedras con cal o lodo. La trulla de cementar simboliza la edificación espiritual de Dios que el mismo óptimo artífice realiza en la construcción de su iglesia. Por donde en el profeta Amós se dice:He aquí al señor sobre el borde del muro y en su mano una trulla de cementar y me dijo: ¿Qué ves, Amos? Y dije: Una trulla de cementar. Y dijo el señor: he aquí que pongo una trulla en medio de mi pueblo de Israel, ya no aprobaré sus edificaciones ni tendré misericordia de él, y demoleré sus altares de ídolos en las cumbres y los santuarios de Israel será desolados.[1]

El Señor pues, que es el constructor de las murallas y de la piedra angular, amenaza con apartar la trulla de su protección al pueblo de Israel, porque él es su protección y, por así decir, la vestidura de la pared. Apartada su trulla entonces serán demolidos los lugares excelsos de los ídolos y desolados o destruidos los santuarios de las diez tribus de Israel.

En sentido anagógico empero el señor Cristo también está sobre el firmísimo muro de sus apóstoles y santos a quienes concedió que ellos mismos fueron llamados muros firmísimos. Por donde a Pedro le dijo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán en contra de ella, porque si el señor con su auxilio no defendiera los muros perderían toda su fuerza, mientras que en la medida que los proteja así serán de robustos, de forma que se podría decir si pasaras por el fuego la llama no te abrasará,, cuanto más te castiguen las tentaciones tanto más fuerte serás, y por el nombre del salvador en los suplicios te alegrarás.

ESCALERAS llamadas así de escalar, es decir ascender, se adhieren a los muros. Se dice escaleras sea porque les corresponde nombre plural o porque hay muchas, porque la palabra es plural a la manera como a una epístola se la llama letras. Las escaleras significan pues el provecho de los santos por sus predicaciones. Por donde en el Génesis se lee que Jacob en sueños vio una escalera apoyada en la tierra y su cima tocando el cielo. Este sueño de Jacob es la muerte o pasión de Cristo.

La piedra que en sentido literal fue su almohada, también significa al Cristo ungido. Cristo es la cabeza del hombre, porque quien todavía no conoce a Cristo tiene que ungirse.A Belén se la llama puerta de Dios porque allí nació Cristo. También puerta del cielo pues por allí descendió a la tierra, y de nuevo al cielo ascendió. Erigir la piedra[2] es la resurrección de Cristo.

Además Cristo es la escalera porque dijo: Yo soy el camino, por el que ascendían y descendían los ángeles; por los cuales se significan los evangelistas predicadores de Cristo, pues también ellos ascendían.En cuanto a interpretar la CUMBRE [de la escalera] de su eminentísima divinidad, ella excede a toda criatura y así se lee que en el principio era el verbo y el verbo era cabe dios y dios era el verbo por quien todas las cosas fueron hechas las que descienden para venir al encuentro del hecho de mujer. Fue hecho conforme a la ley a fin de redimir a los que conforme a la ley vivían.


De los madereros.


Madereros se llama a los obreros de la madera, Carretero es el nombre especial de quien por oficio arma carruajes, como naviero es de quien sólo fabrica barcos, y obrero techador se llama al quien de variadas tablas de madera arma la estructura del techo, es decir es un maderero que arma techos de madera. Por madereros pues, carreteros y techadores pueden entenderse los santos doctores y predicadores del evangelio que preparan el edificio espiritual con sus sermones y buenos ejemplos. Sea que de los nuevos creyentes edifiquen una casa a Dios, sea que restauren el edificio espiritual increpando y corrigiendo a aquellos a quienes el error de la herejía o del cisma hubiera contaminado. Por donde en el Éxodo se dice de los carreteros Y serán distribuidos en áreas de obreros de la madera y del cemento, los cuales establecían los techos de la casa de Dios.Ahora bien, se llama MATERIA[3] a todo leño del cual se puede fabricar algo, como una puerta o una estatua. Además, por materia debe siempre entenderse como cuando de los elementos decimos que son la materia de las cosas, porque percibimos que de ellos están hechas las cosas. Y se dice materia como diciendo madre [mater].

Por materia puede entenderse místicamente a la humana criatura, pues el sumo creador por sus obreros, es decir los santos doctores, prepara los variados ornamentos de la iglesia, y edifica los vasos aptos para su ministerio.VIGAS se llaman las que puestas de través soportan ambas paredes, pero una cosa son los TIRANTES y otra las VIGAS. Los tirantes obran junto a las vigas. Las vigas son tirantes labrados para ser vigas.

En el libro de los Reyes está escrito:Puso Salomón vigas en la casa alrededor y por fuera que no quedaran adheridas a los muros del templo, etc.... [4]¿Qué se designa por las vigas que armadas sostenían los muros y la edificación sino simbólicamente los santos predicadores, pues a ellos está asignado un lugar en la iglesia sublime y honorable? Con sus predicaciones apartan a los débiles y frágiles de la vida sensual y los elevan a desear y esperar las cosas celestes y también los ayudan con su intercesión para que persistan en el nuevo camino.

De las vigas también se habla en el evangelio donde dice: ¿Por qué entonces ves la brizna en el ojo de tu hermano y no ves la viga que hay en tu ojo? Aquí por viga puede interpretarse un mayor pecado y principalmente la envidia. La brizna es un pecado menor como por ejemplo la súbita ira.Tirantes se dice por tablón [asser ab asse] porque se ponen solos y no juntos. Las CHAPAS se llaman así porque se escinden, esto es se obtienen por división [scindula a scindere] .

Por las vigas que se colocan en el techo de la casa, un poco puede entenderse la paciencia, o la caridad que cubre la multitud de los pecados, y en el Salmo dice el profeta: Bienaventurados a quienes son perdonados las iniquidades, y cuyos pecados son cubiertos.Las CLAVIJAS y los CLAVOS son los que se adhieren a la madera. Los clavos se dicen casi por cabilos, porque se hacen de calibe, es decir hierro. Calips es hierro. Místicamente se entiende por clavos a la predicación de los santos pues se comprende que fijan el corazón de los hombres.

Por ello Salomón escribió que las palabras de los sabios son como acicates y como clavos clavados en el cielo.Las TABLAS eran llamadas por los antiguas tagula, a saber por tegendo que significa cubrir, resguardar. ENSAMBLADURA o EMPALME es la unión de las tablas. Las tablas pueden significar a los fieles oyentes, porque son sostenidos por las vigas o traviesas, es decir por los santos doctores. Así también la ensambladura de los fieles puede entenderse de la caridad que los anima.SECCIÓN proviene de seguir lo que se ha comenzado, porque seccionar es seguir.

SIERRA toma el nombre de la estridencia que produce al aserrar. Puede significar la persecución que los infieles hicieron de los Cristianos. Por donde en el apóstol leemos fueron lapidados, cercenados, murieron a espada. Y de Isaías profeta la escritura narra que fue cortado con una sierra de madera.

El COMPÁS girando traza el círculo y su modo es la línea que se reencuentra, que se extiende a todo lo largo. El PUNTO en medio del círculo los griegos lo llaman CENTRO, el medio a donde todas los puntos convergen. Sobre el compás y algunos otros instrumentos del artesano se hace mención en Isaías al referirse a la confección de ídolos, y se dice: El herrero ha obrado con la lima, y con la fragua ardiente y el martillo lo formó y le dio forma.

Con la fuerza de su brazo el maderero se propuso el modelo, y lo formó con la garlopa y en la escuadra y el compás, lo torneó, e hizo una imagen de un varón como un bello hombre que habita en la casa; puedes narrar todo o que ha sido dicho de los ídolos. Y a los príncipes de herejías, los que con astucia componen los simulacros de sus dogmas y del falso artesano, y veneran aquellas cosas que saben que son simulaciones, no les alcanza con el propio error sino que adulándo confunden a los simples quienes creen que su melancolía es piedad, mientras ellos devoran las casas de las viudas abusando de la ineptitud del vulgo. Y con el arte de la dialéctica, casi con una sierra, cartabón, lima y caballete fabrican su señor. Y forjan a martillo y doran con galas retóricas del discurso, cuyo dios es el vientre, y su gloria será confusión.

El HACHA es herramienta de talar árboles: de un lado tiene filo y del otro es una azada. A esta los antiguos la llamaban pluma, y a la que tiene filo por ambos lados la llamaban bipluma. Porque biplume se dice de la que tiene ambos lados afilados como si tuviera dos puntas, porque los antiguos llamaban puntudo a lo filoso. Acerca del hacha, así hablaba Juan Bautista a los Judios: Ya el hacha esta a la raiz del árbol, el árbol de este mundo es el universo género humano.

El hacha pues es nuestro redentor que consta de mango y hierro lo que se interpreta de la humanidad, pero porque escinde lo es de la divinidad, a saber que el hacha ya está puesta a la raíz de este árbol, que si con paciencia se espera, se verá lo que ha de hacer. También puede entenderse por hacha la predicación del discurso evangélico, el cual, según el apóstol, es palabra viva y eficaz de Dios y mas penetrante que cualquier voraz espada. Y que alcanza hasta la juntura del alma carnal y del espíritu, y revela los pensamientos. Y Jeremías profeta compara el verbo del señor a un hacha hiriendo la piedra, o sea que hacha significa la sentencia del juicio del altísimo que está puesta a la raíz de los árboles, esto es, para terminar con el reino del pueblo Judaico, para que a aquellos que no quisieron creer en Cristo los escinda de la tierra de los vivos.

AZUELA proviene de astulis que significa los fragmentos que la azuela corta de la madera; su diminutivo es azuelilla. Tiene un mango pequeño y del otro lado hacia atrás tiene un simple martillo o un socavado o un hoyuelo doble. Sobre el hacha, la azuela y el de doble filo está escrito en el Salmo donde se rememora la destrucción del templo del señor, con hachas derrumbaron las puertas, se dice allí. Con hacha doble y con azuela la derribaron, por hacha se indica la tribulación de este siglo.Con la azuela se designa la persecución que los perversos hacen de los santos hasta el martirio, con la doble hacha la aflicción de los elegidos de Dios que padecen de los hombres malvados que los afligen con hechos y palabras.La CUCHILLA es apta para cortar o perforar, y su diminutivo es escalpelo. El TRÉPANO se llama así por un gusano de la madera que se llama trépano y que los griegos llaman teredonan. De aquí que tal trépano perfore deslizándose y traspasando como un gusano.EDIFICAR es hacer buenas obras o enseñar rectamente, como dice el apóstol; si alguien edificare sobre este fundamento oro plata piedras preciosas, y en otra parte del pueblo Judío Malaquías dice: Ellos edificarán lo que yo destruiré. Destruir es realizar una obra mala o enseñar lo erróneo, como Salomón dice uno edifica y otro destruye. Y en el buen sentido Jeremías dice: Para que destruyas y edifiques.LIMPIAR es expurgar de los vicios, a lo que toca el evangelio cuando dice: quiero, límpiate, e inmediatamente fue limpio de su lepra.
[1] La traducción de Cipriano de Valer pone plomada en lugar de trulla, y la versión de la Biblia de Jerusalén parece decir lo mismo:He aquí lo que me hizo ver el Señor Yahvé:Un hombre estaba al lado de un murocon un nivel de aplomar en su mano.Y Yahvé me dijo: ¿Qué ves Amos?Yo respondí: un nivel de aplomar.Y el Señor me dijo:Voy a pasar a nivel a mi pueblo de Israel,ya no más lo perdonaré.Los altos lugares serán devastados,los santuarios de Israel destruidos,y yo me alzaré con la espada contra la casa de Jeroboam.



jueves, 3 de julio de 2008

La Masonería y sus Orígenes Cristianos


Del templo de Salomón
al estado laico
Fragmento de "La Masonería y sus Orígenes Cristianos", Buenos Aires, Editorial Kier, 2006. Reflexiones acerca del mito que enfrenta a la masonería con la religión cristiana siendo que ésta forma parte de su base doctrinal y simbólica

1.- El Mito del Anticlericalismo Masónico


Si existe un rasgo representativo de la acción de la francmasonería en la sociedad a través del tiempo, es su pertinaz, consecuente y decisiva defensa del laicismo. Las múltiples manifestaciones de esta acción constituyen el escenario común, el ámbito natural del esfuerzo social, político y filosófico del masón como individuo y de la francmasonería como institución. Esta particularidad, sumada al espíritu universal que anima su simbolismo y su inclinación por las ideas democráticas le valió, tempranamente, la condena y el hostigamiento de la Iglesia Católica Romana. Decenas de encíclicas, bulas y documentos pastorales atestiguan esta realidad.
Sin embargo, los orígenes de la francmasonería son tan cristianos y católicos como los del Colegio Cardenalicio. La diferencia fundamental que enfrenta a ambas instituciones está en su concepción del poder: De quién proviene, quién lo otorga y quién lo ejerce.
Se ha insistido erróneamente en el carácter anticlerical de la francmasonería en su totalidad; un error que comparten por igual sectores de la Iglesia Católica y algunas obediencias masónicas. Es por ello que, siendo uno de los objetos de este libro el estudio de los orígenes religiosos de la francmasonería, conviene mencionar algunas diferencias existentes entre las distintas obediencias surgidas a partir de la institucionalización de la francmasonería moderna.
Comparto con Alec Mellor que la idea de Orden Masónica es hoy un ideal, y que en todo caso conviene referirse a obediencias masónicas. Mientras que el concepto de Orden refiere a los aspectos simbólico-iniciáticos de la francmasonería y a sus antiguos landmarks, son las obediencias o "potencias masónicas" -y no la Orden- las que actúan en la sociedad y fijan posición en el mundo profano.
Mellor divide a la francmasonería moderna en dos corrientes principales, con puntos de partida en Londres y París respectivamente. La primera no se dirigió en absoluto a la destrucción del cristianismo, ni generó acciones hostiles al clero católico más allá de cierto antipapismo inglés del siglo XVIII. Recordemos la calidad de "pastores" de algunos de los fundadores de la francmasonería británica moderna. En palabras de Mellor, la francmasonería inglesa "desde el punto de vista religioso fue estrictamente neutra..."7
La segunda, en cambio, se afirmó como cristiana. En efecto, la francmasonería francesa estuvo, desde el principio, ligada con el movimiento político católico de los Estuardo, lo cual explica el fuerte contenido cristiano del R. E. A. y A., aun más evidente en el Régimen Escocés Rectificado. Oswald Wirth -una autoridad masónica directamente vinculada con la Gran Logia de Francia- va más lejos cuando afirma que no solo "...la masonería francesa del siglo XVIII no era de ninguna manera hostil al catolicismo ni discutía ninguna cuestión de dogma dejando a cada cual sus creencias..." sino que "...Todo sacerdote era considerado sagrado, cuya ordenación correspondía según las ideas de la época, a la suprema iniciación..." y agrega: "En estas condiciones más de un eclesiástico reunió en sí las dignidades de la Iglesia con aquellas de la Masonería, y se encontraba esto muy natural..."8 Pero de esta segunda corriente se separaron a partir del siglo XIX las potencias irregulares cuyo ejemplo y liderazgo sigue siendo el del Gran Oriente de Francia. Su posición ha sido históricamente anticlerical.
Esto ha provocado que la causa del laicismo se haya confundido con la causa del anticlericalismo, que es algo muy distinto dentro del proceso de secularización que Occidente desarrolla desde el siglo XIII.
Por sus orígenes, por su historia y por la naturaleza de sus símbolos, la francmasonería forma parte de las raíces mismas de aquello que se denominó "cristiandad" sea definida ésta como "Sacrum Romanum Imperium Germanicum", "Europa", "Occidente", "Civilización Occidental" o "Democracias" según las épocas. Sabiamente define Raimon Panikkar que "La historia del mundo moderno es todavía la continuación de una historia europea y cristiana..." 9
Sin embargo, los vientos anticlericales del siglo XIX renegaron de este origen e inventaron una fábula asombrosa: el "arte gótico", creación sublime de los arquitectos laicos, era el opuesto antagónico del "arte románico" llevado a cabo por los monjes benedictinos. Por supuesto que a estos últimos se les atribuía el carácter conservador, oscuro, recoleto y opresivo del románico mientras que a los primeros se les reservaba el distintivo revolucionario, luminoso y liberal del estilo ojival. De este modo, las corporaciones laicas venían a iluminar los oscuros muros de las iglesias benedictinas y a conducir al mundo cristiano a la luz de un arte secular.
Paul Naudon, cita las palabras de Anthyme Saint Paul, que solía quejarse amargamente de este dislate: "...Nunca se insistirá demasiado en la inexactitud de esta leyenda que, sin embargo es admitida corrientemente por ciertos francmasones, que ven en los constructores de catedrales góticas, los precursores del libre pensamiento y el anticlericalismo..." 10
Al esbozarse estas teorías reñidas con la investigación científica de la historia, estos sectores anticlericales resultaron funcionales a las sempiternas condenas de la Iglesia, y contribuyeron a sembrar una gran confusión en torno a los objetivos del laicismo, incrementando las consecuentes crisis entre la Iglesia y la Masonería. El espíritu laico de las corporaciones medievales y el anticlericalismo de ciertas potencias masónicas del siglo XIX carecen de elementos en común. Aquéllas se encontraban inmersas en los abstrusos pliegues del pensamiento político medieval, éstas respiraban en la pesada atmósfera de la Europa preconciliar.

2. La Cruz y la Espada

El escenario en el que vamos a introducirnos en los próximos capítulos es, justamente, el del medioevo. Más precisamente en los siglos que arrancan con el triunfo espiritual y político del cristianismo y culminan con el desarrollo de las comunas, las corporaciones de oficios, las ligas mercantiles, las guildas... en síntesis: la irrupción del mundo secular. Los personajes, en su mayoría monjes de la Orden de San Benito, son ilustres desconocidos para la mayoría de los masones, aunque sorprenderá que algunos de ellos son mencionados en enciclopedias masónicas o tangencialmente citados en textos de cierto rigor académico. Muchos de ellos fueron grandes intelectuales y, a la vez, grandes constructores. Levantaron los muros de sus abadías, pero también edificaron el pensamiento político de su tiempo.
La sociedad que se desarrolló en Europa en ese período (siglos V al XII), debió adaptar las estructuras políticas y sociales de la antigua Roma, recrear los rudimentos de la administración pública y establecer sus propias concepciones de gobierno. Se trataba nada menos que de construir una sociedad cristiana, gobernada por cristianos para cristianos, en la que la premisa de Cicerón "garantizar la vida dichosa de los ciudadanos" -beata civium vita- no era suficiente. Era necesario establecer las leyes de una sociedad en la que los ciudadanos pudiesen realizar su dimensión espiritual, la experiencia religiosa en el sentido más profundo: el de re-ligare, unirse a Dios y establecer su ideal en la tierra.
En esa búsqueda, la sociedad medieval alcanza a vislumbrar su sentido -y la certeza de su derrotero- en las palabras de Agustín de Hipona: "El Cristo Dios es la Patria a donde vamos... El Cristo hombre es la vía por la que vamos..." -Deus Christus Patria est quo imus; Homo Christus via est qua imus-. Panikkar lo resume: El Cristo-Dios es la civitas Dei; el Cristo-Hombre es la civitas hominum. En este esquema, dividir lo espiritual de lo temporal es dividir a Cristo. La historia de Europa es la historia de esta división.
La coronación de Carlomagno es el apogeo de la visión de San Agustín. Sin embargo, el emperador y el papa presienten la existencia de un conflicto que se desarrollará en los siglos siguientes, cuyo origen hay que buscarlo en el antagonismo de dos concepciones de gobierno que colisionarán fatalmente. Walter Ullmann, en su tratado sobre el pensamiento político medieval11, denomina a estas dos concepciones como: "Teoría ascendente" (o Teoría popular de gobierno) y "Teoría descendente" (o Teoría teocrática de gobierno).
La primera -más antigua desde el punto de vista cronológico- se denomina ascendente porque su principal característica consiste en que el poder se origina en el pueblo, en la misma comunidad. Esta era la forma de gobierno de las tribus bárbaras, cuyos jefes eran electos en asambleas populares que delegaban en él los poderes de conducción. Esta delegación implicaba que dicho mandato podía ser revocado y, en consecuencia, depuesto el jefe elegido. Los electores podían "resistir" las órdenes del gobernante en la medida que éste no cumpliese -o se excediese- en los poderes delegados.
"...Metafóricamente hablando -dice Ullmann- el poder ascendía desde la amplia base de la pirámide social hasta su vértice ocupado por el rey o el duque..."12 Me he referido anteriormente a estas asambleas y a estos tribunales, señalándolos como aportes fundamentales de la época bárbara a la construcción de la democracia y las ideas de progreso en el medioevo. 13
En contraposición a esta teoría ascendente se desarrolló una teoría descendente del poder, originada en el campo cristiano latino-romano. El eje de la misma era que el poder pertenecía a un ser supremo, Dios, y que de él descendía sobre quien lo representaba ante el pueblo. Este "Sumo Pontífice" e intérprete inapelable de la voluntad divina sólo respondía a Dios, y en nada debía rendir cuentas a la asamblea del pueblo.
Hacia el siglo V, San Agustín había expresado que Dios daba sus leyes a la humanidad a través de los reyes; pero esta afirmación tenía antecedentes en el mundo de los apóstoles. Ya San Pablo había dicho que el poder descendía de Dios. De hecho, la monarquía papal había establecido su derecho al pontificado en las ideas de San Pablo y en un fragmento del Evangelio de San Mateo: "Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos..."14 En este caso la pirámide metafórica de Ullmann tenía la totalidad del poder concentrada en el vértice.
Este derecho divino de los Estados Pontificios fue defendido por el catolicismo romano hasta el siglo XIX; y hasta el Concilio Vaticano II la Iglesia se seguía definiendo como "Sociedad Perfecta", y el "modelo para cualquier otra sociedad"15. Desde sus orígenes corporativos, la francmasonería adhirió y luchó por el triunfo de la teoría ascendente, sin por ello dejar de ser cristiana. Las corporaciones laicas, los gremios, las guildas y las ligas mercantiles -asociadas con el impulso renovado de la economía urbana y la organización comunal-16 mantenían una aguda controversia con la autoridad clerical en la que se discutía acerca de quién debía ejercer la autoridad política. Se pretendía definir los principios esenciales de soberanía, autoridad y poder, lo cual no debe ser analizado desde nuestra perspectiva, sino en el marco y el contexto histórico correspondiente.
En el momento en que se produce la aparición de las corporaciones laicas -siglo XII- constituidas en logias operativas, aun no existe el concepto de "Estado". La idea de la plena autonomía del Estado y el ciudadano, del pueblo como legislador soberano, recién aparecerá en el siglo XIV merced a Marcilio de Padua. Existe la Iglesia, constituida por dos estamentos: el clero y los laicos, "...representados por el papa y el rey, y organizados como clerecía (sacerdotium) y reino (regnum)..."17 Ullmann sostiene que "...Por más que se repita con frecuencia que existía una situación conflictiva entre la Iglesia y el Estado en la Edad Media, esta aseveración carece por ahora de sentido histórico. Lo que sí existía era una situación de conflicto entre el sacerdotium y el regnum, pero este conflicto se daba dentro de un único y mismo conjunto, dentro de una única y misma sociedad de cristianos, y no entre dos cuerpos autónomos e independientes, la Iglesia y el Estado..."18
La autoridad (devenida de la fe y simbolizada con la cruz) y el poder (ejercido por la fuerza militar y simbolizado con la espada), constituyen las dos herramientas que mantienen la unidad del Imperio y el tenso equilibrio entre laicos y clérigos. Y si uno de los campos embate contra el otro -como naturalmente ocurre con frecuencia- ninguno de los contendientes podría imaginar siquiera que se encuentra por ello fuera o en contra de la Iglesia, puesto que en la concepción medieval las fuerzas seculares son también esa misma Iglesia.
En el siglo VIII los papas avanzaron temerariamente en la aplicación de sus principios políticos de soberanía y autoridad. Para ello hicieron uso de un documento apócrifo conocido como "La Donación de Constantino". "...Según la Donación -describe Ullmann- Constantino deseando otorgar a la Iglesia romana el poder, la gloria, la fuerza y los honores imperiales, traspasó al papa todas sus insignias y símbolos imperiales -la lanza, el cetro, el orbe, los estandartes imperiales, el manto de púrpura, el palio imperial, la túnica de púrpura, etc.- que pasaron a ser propiedad del papa. Es más, en señal de humildad, Constantino desempeñó la función de strator, es decir, guió un trecho el caballo del papa. Más aún, el papa recibió el palacio imperial como residencia, así como toda la ciudad de Roma. Finalmente, Constantino quiso colocar la corona imperial sobre la cabeza del papa, pero éste -y esto resulta muy significativo- rehusó llevar la diadema imperial..."19
Este documento -en el cual el obispo de Roma es mencionado por primera vez como "Vicario de Cristo"- permitió al papa Esteban II ungir a Pipino y nombrarlo "Patricio Romano", y a León III coronar a Carlomagno en la nochebuena del año 800, creando así "un emperador de los romanos" que recibía "desde lo alto" -y en préstamo, como Constantino- la corona por parte del papa.
Carlomagno no aspiraba a gobernar el orbe; creía que su papel era el de Rector de Europa, máximo gobernante de los cristianos latinos. El papado, en cambio, quería demostrar su supremacía sobre la Iglesia Oriental y establecer que el único imperio era el romano de Occidente. Esta pretensión traería dolorosas consecuencias. A su vez, los esfuerzos por imponer el principio político de la autoridad papal sobre la imperial devendrían en un conflicto cuyas consecuencias fueron nefastas para la unidad europea.

7. Mellor, Alec, "La desconocida Franc-Masonería cristiana" (Barcelona; Ed. AHR) p. 17 y ss.
8. Wirth, Oswald, "El Libro del Aprendiz Masón" (Santiago de Chile) p. 65.
9. Panikkar, Raimon; "El espíritu de la política" (Barcelona, Ediciones Península, 1999) p.90.
10. Naudon, Paul, "Les origines religieuses et corporatives de la Franc-Maçonnerie" (París, Devry Livres,
1979) p. 53.
11. Ullmann, Walter, "Historia del Pensamiento Político en la Edad Media" (Barcelona, Ariel, 1999).
12. Ullmann. Ob cit. p. 14 y ss.
13. Callaey, Eduardo; "Monjes y Canteros" (Buenos Aires, Dunken, 2001) p.45-54.
14. Mateo, XVI 18,19.
15. Panikkar, Ob. cit. p. 86.
16. Callaey, Ob.cit. capítulo "Progreso y masonería en la construcción de Europa"
17. Ullman p. 18,19.
18. Ibid.
19. Ob cit. p. 59.

El Mito de la Revolución Masónica; La verdad sobre los masones y la Revolución Francesa, los iluminados y el orígen de la Masonería Moderna







Publicado por Nowtilus (Espáña) 2007

Comentario de Jorge Sanguinetti

Musas de Jonia y Sicilia han afirmadoque hay que unir las dos tesisy decirque el Ser es, a la vez, Uno y Múltiple,y que el odio y la amistadmantienen la cohesión.En efecto, su desacuerdo es un eterno acuerdo.

Las voces más débiles han abandonado este rigor,y dicen que tan pronto el Todo es Uno,gracias a la amistad de Afrodita,como múltiple, en lucha consigo mismo,bajo el influjo de algún Odio(Platón, El Sofista, 242 d.)

Las Musas de Jonia y Sicilia son Heráclito y Pitágoras; las voces más débiles se refieren al complicado Empédocles que terminó su vida arrojándose al Etna.El Uno y el Otro, la Multiplicidad del Uno, El Uno no es igual ni desigual a sí mismo o a Otro, temas de Platón en sus últimos años cuando mejor manifestaba su intuición metafísica del Ser, cuando trataba de expresar casi lo inexpresable, que el ser es Uno y Múltiple a la vez; y esto en todos los órdenes, porque siempre es el mismo Ser el que se manifiesta en el Todo y en Cada Uno.

Si Platón habla del Ser, no se refiere a una abstracción filosófica, sino al resultado de la meditación sobre la Naturaleza y sus criaturas. Las abstracciones son simples, las ideas puras, como los colores puros, no tienen partes; los seres reales en cambio, hasta el más pequeño protozoario, hasta la menor partícula de materia, son complejos y compuestos, para desesperación de científicos facilistas que buscan con ahínco el principio simple nunca alcanzado; para desesperación del político que pretende basarse en principios elementales cuando los requerimientos del buen gobierno multiplican las situaciones y las personalidades en una complejidad que sólo el talento y la paciencia pueden superar.

La multiplicidad del ser es su seguro de estabilidad permanente en el vaivén enriquecido del pasaje existencial de lo uno a lo otro, razón del ser y de la plenitud de la multifacética República; fundamento del caldero incendiado que es el Banquete, donde con toda sencillez, un fauno Sócrates, en medio de los saciados durmientes, completa al alba su discurso, instruyendo a dos de sus enamorados discípulos, que un buen poeta lo es tanto en la Tragedia como en la Comedia: y así reaparecen, a la vez, lo Uno y lo Otro abrazados en una misma realidad.

Eduardo Callaey ha puesto en claro y ha descubierto muchas fuentes, que hacen a la comprensión de los orígenes de la Masonería, y de esa herramienta masónica específica de formación personal que es el simbolismo.

Desde los comienzos de la historia ha existido la iniciación, aún en pueblos de bajo desarrollo cultural, como práctica que despierta la capacidad de ver, o dicho de otra manera, como pasaje de superación de la común vulgaridad hacia el descubrimiento de la potencialidades creativas del propio íntimo ser, y en consecuencia al establecimiento de los fundamentos de la cultura y la civilización; sin embargo la Masonería -organizada como una Orden de hombres juramentados en la búsqueda del conocimiento y de la virtud para el logro de la mayor perfección posible del ser humano, institucionalizada en principios, leyes, prácticas y ritos iniciáticos tan bien establecidos que han permitido su rápido desarrollo en los más diversos países y culturas sin perder jamás las características propias- es una creación del siglo XVIII, aunque, como bien lo demuestra Callaey, haya sido la cristalización de tradiciones monacales, templarias, cabalísticas y rosacruces, tradiciones en donde los masones de hoy encuentran a sus maestros y sus modelos fundacionales.

La importancia capital del De Templo Salomonis libro de Beda el Venerable, descubierta por Eduardo Callaey -tratada en su libro La masonería y sus orígenes cristianos, y en el primer volumen de esta tetralogía El otro Imperio Cristiano- no puede descuidarse lo más mínimo, porque cuando Beda se propuso centrar en el Templo de Salomón la espiritualidad de los maestros constructores de catedrales y palacios, y al describir los aspectos simbólicos de las partes de ese Templo, no hizo otra cosa, ni nada menos, que crear el método de desarrollo personal que la Masonería ha asumido como método característico y gradual de perfeccionamiento de la personalidad humana.

Cierto es que Beda tenía alto conocimiento del método simbólico de los Padres de la Iglesia y de las prácticas de la Cábala, pero es él quien le imprime el estilo propio de interpretar los símbolos y convertirlos en modelos emblemáticos de conducta y vida espiritual.“Como un río que atraviesa un lago, sin perderse en él” esta tradición iniciada por Beda fue atravesando tiempos y lugares manteniendo siempre encendida la antorcha de la espiritualidad laica, fecunda en hallazgos ingeniosos para las necesidades de cada época, auténtica sal de la tierra, que, superando dogmas y fundamentalismos, fue la serena creadora y multiplicadora de la semilla original en todos los órdenes de la actividad humana. ¿Qué otra cosa ha sido esta estupenda saga masónica que hilvana Eduardo Callaey, sino la historia de esa energía de Renovación en el Orden, de Humanismo en el Espíritu, la historia de ese Espíritu que alienta por dentro toda la estructura?
Hasta el siglo XVIII. Hasta allí la unidad y la multiplicidad fueron custodiadas por hombres y doctrinas, dentro de una ágil jerarquía, por la cual siempre se tenía el derecho de ascender una vez cumplidos los requerimientos de formación y de fidelidad a los principios que eran el sostén de todo el cuerpo masónico. Cábala, hermetismo, el Temple y la Rosacruz: fueron los estudios y doctrinas rectoras de las logias francesas y alemanas, las cuales hallaron en estas formas de la espiritualidad los principios que les posibilitarían superar la desorganización surgida de la rápida expansión y del masivo ingreso de nuevos miembros a la Orden. Espíritus selectos y de rara excelencia intelectual como Martinez de Pasqually, Dom Pernety y el titánico Jean Baptiste Willermoz, lograron superar la vulgaridad reinante por medio de estas fascinantes escuelas de pensamiento, y edificaron estructuras jerárquicas estables que permitieron el ordenado actuar de las logias junto al progreso de sus miembros, que era precisamente lo que se buscaba, es decir hacer de la Masonería el espacio adecuado para la renovación armónica de los hombres, de la sociedad y de los públicos reinos.

Pero no fue suficiente para contener la avalancha feroz de la popular revancha que se venía gestando ya desde los albores del Renacimiento y que llevaba en sí la rebelión contra el trono y el altar, y contra todo orden que se opusiera a los deseos y pasiones de la ignorancia y el fanatismo. Rebelión tan desesperada que se metió en las logias, generó odios y violencias nunca vistos, y dejó a la Orden dividida hasta nuestros días en dos campos al parecer irreconciliables: los que hacen de la Masonería un club político activo envuelto en la contienda profana y que promueve, eliminando toda jerarquía de conocimiento y tiempo de madurez, los desordenados derechos de un masón libre en la logia libre; y los que, siguiendo las huellas tradicionales, quieren vivir una espiritualidad que lleve a sus miembros a adquirir los conocimientos y virtudes que les permitan descubrir, como verdaderos epoptes, más allá de las pasajeras ideologías, la palabra perdida fecunda capaz de lograr una auténtica renovación de las propias filas y de la sociedad.

La lectura del presente libro conducirá al lector a comprender la profundidad de este quiebre de la historia. Verá también la supervivencia de la sociedad masónica regular que, como verdadero seguro barco en la tormenta, se ocupa de recuperar lo que no está del todo perdido: se trata de apostar a la energía profunda del corazón humano para expandir sus miras más allá de toda diferencia, para convivir, fraternalmente y sin divisionismos, en una sociedad Una y Múltiple, unida en la aceptación del Otro distinto, pacífica en la comprensión de que las diferencias son circunstanciales, mejor aún que no existen sino como aspectos exteriores que no afectan la convivencia armoniosa y fecunda de los hombres buenos, pues al decir de los Antiguos Deberes, estas bases harán de la francmasonería un centro de unión y el medio de establecer una estrecha y sólida amistad entre personas que, fuera de ella, hubieran debido permanecer siempre extrañas.

En este libro la capacidad de búsqueda y análisis de su autor, Eduardo Callaey, adquiere la maestría de quién, no solamente indaga los hechos de esta aciaga y dolorosa historia, sin considerarse ajeno a ella, sino que está comprometido en cuerpo y alma con la Orden a la que pertenece, ama y quiere ver recuperando por completo esa fuerza de inteligencia y bondad que es la causa de su permanencia en el tiempo y la verdadera razón de su existencia. ¿Es que no es ya la hora de que los masones de las diversas obediencias comprendan que la gran oportunidad de hoy es admitir la variedad de criterios y consolidar, por encima de ellos, la riqueza fecunda de la Unión sin reproches en la Paz y la Amistad?

Tal es a nuestro parecer la implícita inquietud que yace en sus escritos, y el cordial motor que lo mueve y sostiene en su tan ardua, y en realidad compleja, labor.No nos queda sino esperar sus próximos libros que cierran la colección con la historia contemporánea de la Masonería. Entonces nuestra satisfacción y nuestro agradecimiento serán cumplidamente plenos.


The Freemasonry provoked a dilemma between tradition and reason. Is Masonry an initiation school inherited of the ancient mysteries or a secret political society that has influenced the course of the history? This essay has the clues to understand the contradiction, the duality between esoterism and power, the hidden and silenced conspiracy of the history of Masonry.

Die Französische Revolution und die Freimaurerei Verstand und Religion, die Illumitati und die Geburt der modernen Freimaurerei Die französische Freimauerei beschäftigte sich mit dem alten Dilemma zwischen Verstand und Religion. Ist der Masonische Orden eine geheime Schule oder eine politischen Geheimorganisation durch die die Geschichte beeinflusst wurde? Dieses Buch gibt Antworten auf die gröβte Kontroverse der Geschichte, dem Zusammenspiel von Religion und Macht und über die Geschichte der Freimaurerei. Nach dem Buch "El otro imperio cristianismo” (Das andere christliche Imperium) kommt das lang erwartete zweite Buch der Trilogie über die Welt der Freimaurerei auf den Markt. Das Buch beschreibt den historischen Prozess der modernen Freimaurerei über die Strukturen bis hin zu ihren internen Konflikten.

Das Buch versucht die Kontroverse zwischen Verstand und religion auβer Acht zu lassen und beschäftigt sich mit den unbekannteren Fakten über die Geschichte des Orden, so wie z.B. die Verstrickungen in das politische Geschehen des 18. und 19. Jahrhunderts. Der entscheidendste Punkt in der Geschichte der Freimaurerei ist der Machtkampf zwischen Geistlichen, Rationalisten und Ungläubigen. Die Trilogie "Die Freimaurerei, die andere Geschichte“ Die Freimaurerei ist die mächtigste und gleichzeitg geheimnissvollste Geheimorganisation der westlichen Welt. Diese Organisation war nicht von dem Auf und Ab der Geschichte abhängig, sondern im Gegenteil, das Auf und Ab der Geschichte war ein entscheidender Faktor, der die Fraumeirerei unterstützte. Die Trilogie "Die Freimaurerei, die andere Geschichte“ von Eduardo Callaey, herausgegeben von Nowtilus, beschäftigt sich mit dem Einfluss der Freimaurerei auf die Geschichte. Der Faktor, der die Bildung unserer heutigen Gesellschaft hinreichend beeinflusst hat und ohne das unsere Gesellschaft nicht so wäre wie sie heutzutage ist.


Zum besseren Verständnis dieses Werkes ist es nötig, neben dem vorhandenen Geschichtsverständnis, die Herkunft der Freimaurerei vor über 1000 Jahren zu kennen, da die Trilogie "Die Freimaurerei, die andere Geschichte“ von der Freimaurerei im Wandel der Zeit handelt.