viernes, 23 de junio de 2017

Una nueva edición de "La Masonería Revelada" de Aldo Lavagnini

Para los masones latinoamericanos, la figura de Aldo Lavagnini es emblemática. Bajo el seudónimo de Magister, escribió una serie de manuales a través de los cuales varias generaciones de iniciados se han introducido en los misterios de la francmasonería. Su obra es, probablemente, la más difundida literatura masónica en habla hispana. Pero muy poco se sabe de la vida de Lavagnini. En los últimos meses Editorial Kier ha lanzado una nueva edición de sus obras. La serie correspondiente a los grados simbólicos ya se está distribuyendo, y no pasará mucho tiempo para que se complete la serie correspondiente a los Altos Grados. La novedad -además de una nueva diagramación y un bello diseño de tapa- es que en el Manual del Maestro se ha introducido un prólogo del escritor Phileas del Montesexto que contiene una gran cantidad de información biográfica sobre el autor.



Este prefacio resulta imprescindible si se quiere comprender el contexto en el que la obra fue escrita. Pero además, las complejas circunstancias históricas por las que debió atravesar el autor, otorgan al texto una nueva perspectiva que es desconocida por la mayor parte de sus lectores. 

Nacido en Italia en 1896, Lavagnini fue uno de los referentes de esoterismo italiano en tiempos del ascenso del fascismo. Médico de profesión, se destacó como un prolífico escritor que incursionó en varias materias, entre ellas la astrología, el estudio de las sociedades secretas y la simbología masónica. Fue perseguido, al igual que muchos masones contemporáneos, por el régimen de Benito Mussolini, luego de que el Duce disolviera a la masonería italiana. En efecto, una vez consolidado en el poder, el gobierno fascista procedió a desmantelar no solo las logias sino también a las organizaciones que respondían al Gran Oriente de Italia. Mediante un decreto se obligó a los miembros del partido fascista a que se definieran por una u otra institución, lo que produjo la inmediata dimisión del general Cappello, fascista prominente, que se negó a abandonar la Orden. Al año siguiente sería acusado de atentar contra Mussollini y condenado a treinta años de prisión. La disolución de la masonería italiana provocó el exilio de miles de masones, con su Gran Maestre a la cabeza, Dominizio Torrigiani, refugiado en la isla de Lipari, en donde moriría poco después.

Siguiendo la misma suerte de sus Hermanos, a mediados de la década del 1930 Lavagnini se exilió en México en donde comenzó su tarea de difundir los principios de la francmasonería.


Sin embargo, su obra cobró dimensión universal a partir de la década de 1940, cuando Editorial Kier comenzó a publicar los Manuales de su colección “La Masonería Revelada”. 


Se pregunta con acierto Phileas de Montesexto en el mencionado Prólogo: ¿Por qué molesta tanto Lavagnini a las corrientes materialistas de la Masonería? ¿Por qué algunos se niegan a aceptarlo como Hermano? Sin duda, a los francmasones ateos les fastidia que Lavagnini incorpore elementos espirituales a sus obras pero más les molesta que sus libros sigan siendo tan populares, aún en el interior de las propias filas masónicas. Al no ser tampoco un exponente claro de las doctrinas tradicionales y estar demasiado cerca de algunas corrientes espiritualistas condenadas por René Guénon, Lavagnini también suele ser  menospreciado muchas veces por algunos masones que se identifican con el perennialismo. Es verdad, la obra de Lavagnini tal vez no sea perfecta, pero si tenemos en cuenta el complicado entorno en donde fue producida y el público al que fue dirigida, tendremos que aceptar que la colección masónica de Magister posee un valor innegable.

Phileas del Montesexto tiene el mérito de haber sorteado las dificultades con las que se encuentra el investigador a la hora de encontrar fuentes confiables sobre la vida de Lavagnini, logrando una importante cantidad de información casi desconocida para los masones. Por todas las razones expuestas, creo que se trata de una obra invalorable que no solo retrata una etapa fundamental de la francmasonería sino que contiene todos los elementos necesarios para el análisis profundo de los símbolos y las alegorías en los que abreva una importante corriente masónica. 

Eduardo Callaey

miércoles, 3 de mayo de 2017

La masonería y el camino de regreso

En los próximos días saldrá a la venta un nuevo libro de Daniel Mario Echeverría, quien no solo es un querido amigo sino un Hermano con el que hemos recorrido más de dos décadas de actividad masónica. Que un escritor te solicite un prólogo es siempre un desafío; más aún cuando ese autor tiene una pluma tan afinada como la de Daniel. Creo que el exordio, que expongo a continuación, es una buena síntesis del contenido del libro y, a la vez, una semblanza del espíritu rebelde que anima a este hombre singular, acostumbrado a lidiar con el lenguaje hasta doblegarlo y ponerlo de su lado. Aquí vamos.     

Prologar una obra de Daniel M. Echeverría, además de un honor, es una alegría, porque en el vasto universo de la masone­ría no abundan los escritores que salgan del molde y se animen a explorar más allá del ensayo formal, el relato descriptivo o la crónica histórica. Este nuevo libro, La masonería y el camino de re­greso, será recibido con beneplácito por todos aquellos que esperan algo más a la hora de leer a un masón y por quienes han leído al autor con anterioridad.

En el año 2011, en el marco de la colección “Masonería Siglo XXI”, Editorial Kier publicó su primer libro. Se tituló La masonería y el camino hacia el centro e inmediatamente supimos que estábamos ante un libro que recorrería un largo camino. Se trataba de una obra diferente, escrita por un autor que se caracteriza por hacer de la palabra un arte, además de ser un explorador intrépido de aquello que nos diferencia como especie: la búsqueda de un sentido a la existencia.

Probablemente esa búsqueda haya sido la que lo llevó a golpear a las puertas del Templo hace más de dos décadas. Lo que es seguro es que allí, en el seno de la Orden –como él la deno­mina–, Echeverría encontró un laberinto infinito, una suerte de paraíso para los buscadores, una cantera inagotable de paradojas y metáforas que le prodigaron el escenario ideal para su vocación. Con el tiempo, se convirtió en una suerte de Teseo buscando al Minotauro, que es otro modo de significar –como diría Joseph Campbell– la búsqueda del centro mismo de nuestra propia existencia. De allí el título de aquella obra que, en su momento, el autor imaginó como una guía para ayudar al aprendiz a llegar a su interior, y al profano, a encontrar la puerta del Jardín de las Hespérides.

Los años pasaron y Echeverría siguió escribiendo a ritmo frenético. Incursionó en la literatura y escribió una novela, La última oración, en la que aborda uno de los temas más complejos, el bien y el mal, y en la que puede percibirse una fuerte influencia masónica.

A medida que escribía encontró, como suele ocurrir, más de lo que buscaba, y creyó que ya no había mucho que agregar a lo que había escrito acerca de la masonería. Pero los que lo leemos habitualmente en los foros sabíamos que no era así.

Una vez en el centro de la búsqueda, no queda otro camino que el del regreso. Sin embargo, el regreso sigue siendo parte misma de la travesía. Cuenta el autor que cierta vez un maestro le dijo que los masones se caracterizaban por buscar, no por encontrar, de modo que no es extraño que, en este “camino de regreso”, Echeverría afirme que “la búsqueda (metafóricamente hablando) es la aventura en el bosque oscuro (o en un desierto). No hay mapa. La entrada es donde no hay camino”.

Esta definición es fruto de su propia experiencia, y la razón de ser de este segundo volumen. De todas las preguntas que un masón está acostumbrado a recibir, hay una de muy difícil res­puesta (muy difícil si somos sinceros con nosotros mismos). Esa pregunta es: ¿para qué sirve la masonería? Es un interrogante que no se puede responder con retórica sin correr el riesgo de caer en lugares comunes y es aquí, precisamente, en donde este nuevo libro de Echeverría cobra sentido.
No se trata ya de circunscribir el método masónico a un conjunto de símbolos y alegorías, sino de descubrir de qué modo ese lenguaje iniciático permanece indemne en las expresiones más profundas del simbolismo, la mitología y la poesía. La Logia deja de ser solo un recinto cerrado en el que, al abrigo de la fraterni­dad, compartimos nuestros desvelos y cobra su dimensión más trascendente al convertirse en la representación misma del mundo que habitamos: un mundo que continúa plagado de enigmas que nos agobian desde el principio de los tiempos o –parafraseando a Anatole France– desde los tiempos que precedieron a los tiempos.

Dice Echeverría que “somos seres desamparados, indefen­sos, que necesitan desesperadamente, más que respuestas, un remedio para una infinita incertidumbre”. Su mérito no consiste en denunciar el desamparo –que ya de por sí sería un acto valien­te–, sino en narrarnos en un lenguaje propio cuál es el remedio que lo aleja de su propia incertidumbre. Sin este libro, el primero hubiese quedado sin resolución.



Vivimos una vida con poco espacio para la reflexión, ge­neralmente circunscriptos a nuestros soliloquios o a la discusión en las redes sociales, que se han convertido en nuevos guetos en donde podemos elegir un mundo de relaciones virtuales. La masonería conserva la cualidad de la experiencia con el otro, porque el masón, en cuanto constructor, no es sin el concurso del otro. Sin embargo, no abundan textos como este, en el que la masonería es expuesta desde el otro lado, que nunca es otra parte sino otro aspecto de nosotros mismos. Tampoco abundan los textos que cuestionen tan a fondo los principios mismos de la Orden y sometan todo a la duda, desde la visión de alguien que ya conoció el corazón de la Fraternidad.  

Dice Echeverría: “Me gusta mucho esa imagen del maestro masón colocando la piedra clave desde fuera de la estructura, sobre la cúpula”, pero enseguida agrega: “La obra está terminada, el maestro es libre. Está fuera de ella, pero pronto comenzará otra construcción, otra estructura”. De esa tarea sin fin trata este libro. La masonería y el camino de regreso es un juego de espejos en el que el lector encontrará las imágenes más íntimas de la antigua fraternidad de los masones.

Eduardo R. Callaey

Equinoccio de otoño de 2017

jueves, 2 de marzo de 2017

HISTORIA NO OFICIAL DE LA MASONERÍA 1717 -2017 por Iván Herrera Michel

Editorial Kier acaba de publicar un libro del M.·.R.·.H.·. Iván Herrea Michel -uno de los principales referentes de la masonería liberal adogmática en América Latina-, que reflexiona acerca de los tres siglos de historia de la más grande de las sociedades iniciáticas de Occidente. Comparto con ustedes el Prólogo de la obra, que tuve el honor de escribir. (Kier, Colección Masonería, 16 x 23, 304 pp.)




Hace  tres siglos, en una olvidada taberna de Londres, se produjo un hecho singular que tendría repercusión universal. Un grupo de masones provenientes de varias logias de la ciudad, junto a un puñado de intelectuales y aristócratas, decidió constituirse en asamblea y fundar la primera Gran Logia masónica de la Edad Moderna. Al momento de publicarse este libro se están cumpliendo trescientos años de su aparición en la escena europea. Y más allá de que el establecimiento de esta fecha pueda considerarse arbitrario lo cierto es que goza del consenso general de los masones.

A partir de 1717, en menos de veinte años y con una velocidad inusitada, la influencia de la masonería se expandió a toda Europa. Para fines del siglo XVIII ya era un factor de poder dentro de todas las grandes potencias del continente. Fue la punta de lanza del proceso de secularización del espacio cultural europeo. Su acción fue determinante en la emancipación de las colonias americanas, desde el episodio del Motín del Té en Boston hasta las epopeyas libertadoras en la Gran Colombia y el Cono Sur.

Como ocurre con todas las grandes instituciones de alcance histórico, la masonería encontró rápidamente grandes enemigos, a la vez que se convirtió en una de las herramientas de transformación social más formidables del mundo contemporáneo. De modo que, dicho esto, entenderá el lector por qué resulta importante publicar, al filo de las celebraciones de su tercer centenario, una “Historia No Oficial de la Masonería”.

En todo el orbe se sucederán actos recordatorios de esta fecha, y se repetirán hasta el hartazgo los mismos panegíricos a los que estamos acostumbrados los masones. Por esa razón hay que celebrar la aparición de este libro, escrito por un Hermano de la talla de Iván Herrera Michel, que se ha destacado precisamente por escribir sin medias tintas y plantear de manera directa los grandes desafíos que hoy enfrenta la Orden Masónica.

         Si bien el lector encontrará una amplia referencia biográfica al final de la obra, cabe señalar aquí que Herrera Michel es un destacado abogado y escritor colombiano. Se inició en la francmasonería en 1983 y desarrolló una extensa actividad institucional tanto en su país natal, como a nivel continental e internacional. Alcanzó el Grado 33º en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y ha recibido la Quinta Orden del Rito Francés del Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia, siendo en la actualidad miembro activo, honorario y de número de diversas Logias, Grandes Logias, Supremos Consejos del REAA, Grandes Capítulos del Rito Francés y centros de investigaciones masónicas.

Su participación en foros internacionales y muy especialmente su actividad institucional en el Centro de Comunicación e Información de las Potencias firmantes del Llamado de Estrasburgo, en francés Centre de liaison et d’information des puissances maçonniques signataires de l’appel de Strasbourg (CLIPSAS) le ha permitido ser testigo y protagonista de los grandes debates que, en la actualidad, empeñan y desvelan a no pocos masones.

Iván Herrera Michel es, además, un prolífico comunicador que comprendió rápidamente la utilidad de las nuevas tecnologías y forma parte de la primera generación de masones que fundaron su propio blog. Su sitio “Pido la Palabra” se encuentra activo desde el año 2008 y esa presencia en la web me permitió conocerlo y conocer sus ideas.   

Ya por esos años, desde posiciones claramente diferentes, ambos creíamos en la necesidad de impulsar una nueva literatura que nos sacara de las eternas listas de masones famosos y nos condujera a un análisis de la fraternidad masónica, que bien puede ser considerada como uno de los fenómenos sociológicos más interesantes de nuestra época.

Posteriormente tuvo la gentileza de incluirme entre las personas entrevistadas a propósito de su libro El Toque y la Palabra – Diálogos masónicos, en el que vuelca las conversaciones mantenidas con quince masones referentes de la actualidad en nuestra Orden. Eso nos permitió conocernos mejor y estrechar lazos fraternales que no han dejado de fortalecerse desde entonces.

Esta “Historia No Oficial de la Masonería” que hoy presentamos, es una investigación de larga data, que comenzó hace veinte años y que seguramente no se agotará en esta edición. A lo largo de sus ocho capítulos abarca desde la prehistoria masónica hasta la actual vanguardia cuyo principal desafío es crear el futuro. Pero una de las particularidades de este libro es el hecho de que la cronología no es más que un marco en el que el autor vuelca permanentemente sus reflexiones.

En los últimos años se ha sentido un fuerte impulso respecto de la investigación histórica de la masonería. Y si bien esta corriente historiográfica no es nueva –como bien lo señala el autor– ha cobrado vigor a partir del nacimiento de centros académicos en donde podemos confrontar documentación dejando al margen los mitos y las leyendas que son tan habituales en los libros de masonería. Ivan Herrera Michel se sitúa en esa dirección al afirmar que  …Este libro fue escrito con perspectiva histórico-científica, y con esa misma línea de pensamiento muestra el rumbo que ha tomado la Orden en la actualidad, sin esconder ni manipular datos y tendencias...

Cada etapa de la historia de la masonería encierra enigmas, controversias y tabúes. El enfoque propio del que habla el autor se basa en una aguda observación de estos nudos: desde la regularidad hasta las cuestiones de género; desde la tradición hasta la revolución; desde la intimidad del Taller hasta la acción concreta de la masonería en la sociedad. Nada es soslayado.

Acostumbrados como estamos a esconder el polvo debajo de la alfombra estoy seguro de que este libro será revelador en muchos aspectos, justamente porque sale de lo reiterativo para hacerse camino en terreno pedregoso: ¿Qué es y que no es la Masonería?  ¿Cuál es su verdadera historia? ¿Cuáles son su filosofía y su deber ser en el mundo actual? ¿Cuál es (o debería ser) el rol interno de la mujer? ¿Hasta dónde llegan sus relaciones con la política y la religión?  ¿Cuál es la legitimidad Masónica del paradigma de la Regularidad? Estas son algunas de las cuestiones que se plantea Herrera Michel a lo largo de su relato histórico.

Aquellos interesados en la antigua sociedad de los masones encontrarán en estas páginas un baño de realidad poco habitual en los libros del género. Los Aprendices podrán ampliar su visión de la institución en la que se han iniciado, mientras que todos aquellos que tenemos responsabilidades que atender al interior de la Orden encontraremos numerosas cuestiones que nos quedan pendientes y sobre las que debemos trabajar si pretendemos ser artífices del mundo que viene.



Eduardo R. Callaey